
El hombre y su circunstancia
Tucídides nació hacia el año 460 a.C. en una familia aristocrática de Atenas con vínculos con Tracia, región de la que llegaría a ser ciudadano honorario. Poco sabemos de su vida anterior a la guerra, aunque es probable que recibiera la educación sofística de la época: esa formación se transparenta en el rigor argumentativo de su prosa, en la atención a los procedimientos retóricos y en su desconfianza sistemática hacia los mitos. Cuando en 431 a.C. estalló el conflicto entre Atenas y Esparta, Tucídides comprendió desde el primer momento que tenía ante sí el acontecimiento más significativo de la historia griega, quizá del mundo conocido. Comenzó entonces a tomar notas, a entrevistar testigos, a confrontar versiones. La historia que estaba por suceder merecía ser preservada con la máxima fidelidad posible.
En 424 a.C. fue elegido estratego y se le encomendó la defensa de Anfípolis, ciudad clave en el norte del Egeo. Cuando el espartano Brásidas llegó antes que él y tomó la plaza, Tucídides fue juzgado por los atenienses y condenado al exilio. Pasó fuera de Atenas aproximadamente veinte años, tiempo que aprovechó para viajar, consultar fuentes en ambos bandos del conflicto y redactar su obra con una perspectiva que la distancia hacía posible. Regresó a Atenas poco después del fin de la guerra, en 404 a.C., y murió probablemente hacia el 395 a.C., dejando su historia sin concluir. El texto que tenemos cubre desde los orígenes del conflicto hasta el año 411 a.C., cuando la narración se interrumpe de manera abrupta, en mitad de una oración.
Una posesión para siempre
El propósito declarado de Tucídides es escribir no para el aplauso inmediato de sus contemporáneos, sino para producir lo que él llama un ktēma es aiei: una posesión para siempre. La formulación es deliberada y programática. Frente a Heródoto —a quien no nombra pero con quien dialoga tácitamente— Tucídides rechaza el relato ornamental, la anécdota inverificable, la intervención divina como explicación causal. Su historia aspira a ser útil, no entretenida; precisa, no bella. Si la naturaleza humana es constante —y Tucídides cree que lo es—, el análisis de esta guerra iluminará guerras futuras, crisis futuras, colapsos futuros. El pasado no se repite, pero sus estructuras sí.
Esta ambición explica el método. Tucídides distingue entre causas inmediatas (prophasis) y causas profundas (aitia), entre lo que los actores dicen y lo que en realidad mueve sus decisiones. Los pretextos diplomáticos son casi siempre pantallas que ocultan intereses más crudos: el miedo, el prestigio y el interés propio —lo que él llama deos, timē y ōphelia— son los verdaderos motores de la conducta política. Esta tríada conceptual ha sido señalada por generaciones de comentaristas como el núcleo del pensamiento político tucidídeo y como un antecedente directo del realismo en la teoría de las relaciones internacionales.
El método: entre la ciencia y el arte
El procedimiento histórico de Tucídides es extraordinariamente riguroso para su época. Declara que solo incluirá en su relato aquello que él mismo presenció o que verificó a través de testigos dignos de crédito, confrontando sus declaraciones cuando era posible. Es consciente de que la memoria es infiel y de que los participantes en los hechos tienden a narrarlos de manera favorable a sí mismos. De ahí su escepticismo metódico: la verdad histórica es siempre una aproximación laboriosa, nunca una evidencia espontánea.
Sin embargo, Tucídides introduce en su obra un elemento que ha desconcertado y fascinado a sus lectores desde la antigüedad: los discursos. El propio autor admite que, en la mayoría de los casos, no fue posible recordar con exactitud lo que se dijo. Lo que hace, entonces, es reconstruir lo que los oradores debieron de haber dicho, ateniéndose a la situación y a sus exigencias lógicas. Estos discursos —el de Pericles ante los caídos en la guerra (Oración fúnebre), el intercambio entre atenienses y melios (Diálogo de Melos), los debates sobre el destino de los mitilenos— son composiciones literarias y filosóficas de primer orden. No son transcripciones: son interpretaciones, condensaciones de la lógica interna de cada situación política. En ellos Tucídides construye su análisis más agudo de las contradicciones del poder democrático, la tentación imperial y la hybris colectiva.
Esta tensión entre el historiador riguroso y el pensador político es lo que hace de la obra un objeto tan complejo. Jacqueline de Romilly, en Histoire et raison chez Thucydide (1967), fue la primera en articular con precisión este proyecto racionalista: Tucídides cree que los hechos humanos obedecen a causas inteligibles, y que la historia, si se escribe bien, puede revelar esas causas. Pero como observó Peter Pouncey en The Necessities of War (1980), ese racionalismo convive con un pesimismo profundo sobre la capacidad humana de actuar conforme a la razón cuando las pasiones colectivas se desatan. La guerra, en Tucídides, es siempre más grande que los hombres que la conducen.
La guerra del Peloponeso y sus lecciones
El conflicto que narra Tucídides enfrentó, entre 431 y 404 a.C., a dos grandes bloques del mundo griego: la liga ateniense, centrada en el poder naval y el comercio, y la confederación espartana, fundamentada en la disciplina militar terrestre y en una ideología conservadora radicalmente distinta. La obra analiza no solo las batallas, sino los debates internos de cada ciudad, las tensiones entre facciones democráticas y oligárquicas, la desintegración moral que la guerra produce en las comunidades sometidas a su presión prolongada.
Uno de los episodios más estudiados es la expedición a Sicilia (415–413 a.C.), una aventura imperial impulsada por la ambición de ampliar el dominio ateniense hacia el Mediterráneo occidental. La expedición terminó en un desastre total: la flota y el ejército atenienses fueron aniquilados frente a Siracusa. Para Tucídides, este colapso no fue el resultado de la mala fortuna, sino del abandono del cálculo racional en favor de la ilusión y el entusiasmo colectivo. La democracia ateniense, al destituir a sus generales más capaces y al sucumbir a los demagogos, se autodestruyó.
La categoría de la stasis —la guerra civil, la facción intestina— ocupa también un lugar central en la reflexión tucidídea. El célebre relato de la revolución de Corcira (Libro III) describe, con una frialdad casi clínica, cómo la guerra civil disuelve los vínculos comunitarios, pervierte el lenguaje (las palabras cambian de significado según la facción que las usa) y desata una violencia sin límites. Jonathan J. Price, en Thucydides and Internal War (2001), ha mostrado que la stasis no es para Tucídides un fenómeno marginal sino la forma extrema de la enfermedad que afecta a toda comunidad política bajo presión extrema.
El estilo: dificultad como exigencia
La prosa de Tucídides es célebre por su dificultad. Su sintaxis es compleja, frecuentemente elíptica; sus frases son densas, cargadas de subordinadas y de antítesis; su vocabulario es preciso hasta la aridez. Nada en su escritura apela a la seducción del lector: no hay ornamento, no hay digresiones amenas, no hay color local innecesario. Todo está al servicio del análisis. Esta austeridad no es descuido ni torpeza; es una elección estética y ética. El lector que no está dispuesto a hacer el esfuerzo de seguirle no merece la recompensa. La dificultad es, en cierto modo, una criba.
Esta densidad ha generado una larga tradición de comentarios. El monumental Historical Commentary on Thucydides editado por A. W. Gomme, Antony Andrewes y K. J. Dover (Oxford University Press, 1945–1981) permanece como la herramienta de referencia indispensable para el estudio filológico e histórico del texto. Junto a él, el trabajo de Simon Hornblower —autor de un A Commentary on Thucydides en tres volúmenes (Oxford, 1991–2008) y del estudio introductorio Thucydides (Duckworth, 1987)— ha renovado los instrumentos de análisis para las generaciones más recientes.
Lecturas y debates contemporáneos
La recepción moderna de Tucídides es extraordinariamente rica y diversa. Desde el punto de vista político, su obra ha sido leída como un manual de realismo avant la lettre: el Diálogo de Melos, en el que los atenienses enuncian la doctrina de que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben, se ha convertido en el texto canónico del realismo político en las relaciones internacionales. Estudios como los de Gregory Crane (The Ancient Simplicity, 1998) y Michael Palmer (Love of Glory and the Common Good, 1992) han explorado los límites y las implicaciones éticas de esa lectura.
Desde la perspectiva historiográfica, el lugar de Tucídides en la formación del pensamiento histórico occidental ha sido analizado con rigor por Crane (The Blinded Eye, 1996) y por la serie de volúmenes colectivos que culmina en The Oxford Handbook of Thucydides (Oxford University Press, 2017), editado por Ryan K. Balot, Sara Forsdyke y Edith Foster, que recoge el estado actual de los debates sobre metodología, narrativa, recepción y teoría política en la obra tucidídea.
La historiografía marxista y estructuralista también ha dejado su huella. G. E. M. de Ste. Croix, en The Origins of the Peloponnesian War (1972), ofrece una lectura que pone en primer plano las tensiones de clase y las contradicciones entre formas sociales antagónicas como motor profundo del conflicto, relativizando la centralidad que Tucídides otorga a las decisiones individuales. Por su parte, Donald Kagan consagró cuatro volúmenes —publicados entre 1969 y 1987 por Cornell University Press— a una reconstrucción narrativa detallada de la guerra, en diálogo constante con el texto tucidídeo aunque con una perspectiva más pluralista respecto a las causas y las responsabilidades.
La traducción española: Torres Esbarranch
En el ámbito hispánico, la edición de Historia de la guerra del Peloponeso a cargo de Juan José Torres Esbarranch, publicada por Gredos en 1990, representa una referencia de primer orden. La traducción de los Libros I y II se distingue por su fidelidad al original griego —que el traductor domina con precisión filológica— y por la claridad de su aparato crítico, que incluye notas explicativas detalladas, referencias cruzadas e introducción contextual. El lenguaje adoptado busca un equilibrio difícil: la precisión que exige el texto sin sacrificar la legibilidad que requiere el lector. Es una herramienta válida tanto para el especialista como para quien se acerca a Tucídides por primera vez.
Esta edición ha sido decisiva para la recepción de Tucídides en el mundo hispanohablante. Hasta su publicación, los lectores en castellano disponían de recursos muy limitados; la traducción de Gredos abrió el texto a docentes, investigadores y lectores en general, y ha sido la puerta de entrada a debates más amplios sobre traducción, fidelidad textual e interpretación histórica.
Puedes leer el Libro I en esta misma edición, con notas del traductor y materiales didácticos adicionales —mapas, tablas, figuras— que enriquecen la lectura:
→ Libro I de la Historia de la guerra del Peloponeso
La edición completa (Libros I–II) está disponible libremente en Internet Archive bajo licencia Creative Commons Atribución-SinDerivados 4.0 Internacional: archive.org.
Bibliografía selecta
Alberti, G. B., ed. Thucydidis Historiae. 3 vols. Roma: Istituto Polygraphico dello Stato, 1972–2000. Disponible en archive.org.
Balot, Ryan K., Sara Forsdyke y Edith Foster, eds. The Oxford Handbook of Thucydides. Nueva York: Oxford University Press, 2017.
Connor, W. R. Thucydides. Princeton: Princeton University Press, 1984.
Crane, Gregory. The Blinded Eye: Thucydides and the New Written Word. Lanham, MD: Rowman and Littlefield, 1996.
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de Romilly, Jacqueline. Histoire et raison chez Thucydide. 2.ª ed. París: Les Belles Lettres, 1967.
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de Ste. Croix, G. E. M. The Origins of the Peloponnesian War. Oxford: Clarendon Press, 1972.
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Gomme, A. W., Antony Andrewes y K. J. Dover. A Historical Commentary on Thucydides. 5 vols. Oxford: Oxford University Press, 1945–1981.
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Kagan, Donald. The Outbreak of the Peloponnesian War. Cornell University Press, 1969 [reimpr. 1987].
———. The Archidamian War. Cornell University Press, 1974 [reimpr. 1997].
———. The Peace of Nicias and the Sicilian Expedition. Cornell University Press, 1981 [reimpr. 2001].
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Palmer, Michael. Love of Glory and the Common Good: Aspects of the Political Thought of Thucydides. Lanham, MD: Rowman and Littlefield, 1992.
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