Los órdenes clásicos griegos en el primer tratado sobre la arquitectura

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Detallada escultura en relieve de mármol procedente del Tesoro de los Sifnios, situado en el Santuario de Apolo en Delfos. La escena representa una «Gigantomaquia», es decir, la batalla entre los dioses griegos y los Gigantes. La sección específica que se muestra incluye a Apolo y Artemisa atacando a un gigante, con un guerrero caído visible en la parte inferior. Esta obra de arte data de aproximadamente el 530-525 a. C. y se conserva en el Museo Arqueológico de Delfos. Constituye un ejemplo paradigmático del arte griego arcaico, conocido por su intrincado detallismo y por las posturas sincronizadas de las figuras. Memoria de mi viaje a Delfos en el 2007.

Los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio son una obra clásica que ha perdurado a lo largo del tiempo, influenciando la arquitectura del mundo occidental. Vitruvio nos deja saber en su obra cuan importante eran los principios de belleza y proporción en el arte grueso y romano. Es en el libro IV que Vitruvio explora los órdenes dórico, jónico y corintio, cimientos de la arquitectura griega.

De acuerdo con Vitruvio, el mismo Doro que era hijo de Helén o Heleno, el hombre que dio su nombre a los helenos (los griegos), construyó en Argos un templo a la diosa Juno. Este templo fue el primer templo dórico. Por lo tanto, el orden dórico es el más sobrio y antiguo de los tres.

“Como querían erigir este templo con columnas, y no sabían las proporciones adecuadas de ellas, ni sabían la forma en que debían construirse, para que al mismo tiempo fueran aptas para soportar el peso sobre ellas, y para producir un efecto hermoso, midieron el pie de un hombre, y encontrando su longitud la sexta parte de su altura, dieron a la columna una proporción similar, es decir, hicieron su altura, incluyendo el capitel, seis veces el espesor de la eje, medido en la base. Así, el orden dórico obtuvo su proporción, su fuerza y su belleza de la figura humana.”

La Acrópolis

Las columnas de la Acrópolis representativas del orden dórico. Foto del autor.

Después del dórico, según Vitruvio, el orden jónico fue inventado por los atenienses al construirse el templo de Diana. Esta vez midiéndose el pies de una mujer y haciendo las columnas “ocho veces más gruesas que la altura”. Se adicionó la basa “a modo de zapato” y a los capiteles se les adicionó volutas, “como cabellos rizados”.

El Erecteón o Erecteion

Las columnas de el Erecteón o Erecteion representativas del orden jónico. Foto del autor.

Finalmente, nos dice Vitrubio, aparece el orden corintio, el cual es de mejor gusto y de mayor utilización de las proporciones. Inventado por Calímaco, “a quien los atenienses llamaban Catatecnos por su gran ingenio y gusto”, al pasar por la tumba de una joven virgen corintia. En su sepulcro las nodrizas habían colocado una cesta con algunas cositas que solían complacer a la muchacha en vida.

“Esta cesta estaba situada encima de la raíz de un acanto. La raíz de acanto… cuando llegó la primavera, brotó hojas y tallos en el medio, y los tallos, creciendo a lo largo de los lados de la canasta y presionados por las esquinas de la teja debido a la compulsión de su peso, fueron obligados a doblarse en volutas en los bordes exteriores.”

Las columnas corintias poseen entonces hojas de acanto y flores de ábaco en su capitel, son más esbeltas en representación de la figura de una muchacha, y cada detalle es exquisita y delicadamente proporcional.

Las columnas del templo de Zeus Olímpico en Atenas

Las columnas del templo de Zeus Olímpico en Atenas representativas del orden corintio. Foto del autor.

Explorar los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio es adentrarse en las raíces mismas de la arquitectura occidental, donde cada columna, capitel y frontón tienen un significado profundo que trasciende el simple aspecto estético. Desgraciadamente De Architectura llegó al Renacimiento sin ilustraciones. Actualmente la Biblioteca Británica conserva el manuscrito más antiguo de Vitruvio, un manuscrito carolingio (la ilustración carolingia es un tema muy interesante) de la Alemania de principios del siglo IX. Como indica la historiadora estadounidense de la arquitectura Carol Herselle Krinsky en un estudio publicado en 1967, la obra de Vitrubio era muy bien conocida en el medioevo. Kinsky cita como evidencia del conocimiento medieval del De Architectura de Vitruvio, los informes de eruditos como el escritor franco del siglo IX Eginardo y el anglosajón Alcuino de York, ambos relacionados con el renacimiento carolingio.

Citas

Krinsky, Carol Herselle. “Seventy-Eight Vitruvius Manuscripts.” Journal of the Warburg and Courtauld Institutes 30 (1967): 36-70. https://doi.org/10.2307/750736.