
Septembrismo
No creo oportuno comenzar dando, como en la mayor parte de los casos, una síntesis de mi actuación revolucionaria, porque los actos realizados contra una tiranía están en razón directa del amor con qué se defienden las ideas y las persecuciones y sufrimientos pertenecen a la eficacia del aparato represivo de esta tiranía, no teniendo nada que ver con la misma.
En la larga lucha contra el machadato, soberbia floración de una planta sembrada hacia treinta años, se aceptó casi universalmente la doctrina: Todos para destruir; para construir, unos cuantos. Terrible doctrina que es básica de muchos de nuestros males. Pero entre la pléyade de conspiradores, se formaban distintos núcleos al conjuro de similitud de ideas o de intereses, pero no lo suficientemente separados uno de otros, para cobrar fuerzas bastantes a afrontar solos la labor de una insurrección o posteriormente una obra de gobierno.
Para eso hubiera sido necesaria una labor de propaganda y conspiración que los hubiera alejado de los otros núcleos, de este modo debilitando —aparentemente— el frente de la oposición. Digo aparentemente porque si bien es verdad que hubiera debilitado el frente antimachadista, hubiera creado y fortalecido, sin embargo, un frente revolucionario en la gran acepción de la palabra.
La tragedia que debía desarrollarse al caer la tiranía machadista y dar comienzo por tanto a la obra constructiva, empezó al iniciarse las negociaciones dirigidas por Sumner Welles y la subsiguiente formación de lo que se llamó la «Mesa Redonda». Los antingerencistas, que no aceptamos la intervención de Washington en nuestros asuntos interiores, nos aislamos completamente de los demás sectores y cuando se produjo la caída del Déspota, traicionado por sus más fieles servidores, la alta oficialidad del Ejército (la subalterna conspiraba aparte y no pudo producir su golpe), formamos la oposición al gobierno «mediatizado» de Céspedes.
El cuartelazo del 4 de septiembre, dado por las clases y alistados del Ejército y la Marina, con el fin de hacer una amplia depuración interior y obtener algunas reivindicaciones de carácter moral y material, puso fin al caos creado en ese organismo por las facciones que luchaban por una depuración completa y las que trataban de evitarla a toda costa.
Pero el gobierno de Céspedes, impopular y débil por la mediocridad que caracteriza a todo gobierno de concentración, cayó también arrastrado por la enorme ola.
Los elementos civiles que colaboraron en este movimiento y los que acudieron después, responsabilizándose con el mismo, fuimos los de la oposición antingerencista, que habiendo adoptado en principio el programa del D.E.U.1 pretendimos ponerlo en práctica.
Cuando la forma colegiada espantó demasiado a los buenos burgueses, Grau fue proclamado Presidente por el mismo grupo que se había reunido para formar la pentarquía y que se había constituido en lo que se llamó «La junta revolucionaria de Columbia».
Tuve entonces el honor de ser llamado a colaborar con el gobierno de Grau desde una Secretaría tan importante como la de Gobernación; y esto fue sugerido, según tengo entendido, por el compañero Irisarri, que a pesar de no haber tenido relaciones conmigo, conocía mi historia revolucionaria contra Machado y contra el gobierno «mediacionista». La idea fue acogida con agrado por muchos de los miembros del D.E.U. y otros revolucionarios, entre los cuales estaba Sergio Carbó, que no dudo hizo todo lo que pudo por traerme a colaborar con el Gobierno Revolucionario, pues manteníamos relaciones durante la época de la lucha antimachadista y antingerencista.
A éstos que desde lejos me llamaron, les estoy personalmente agradecidos porque me dieron la oportunidad de hacer desde un alto puesto todo lo que podía por la revolución. Pero no dudo que fue la apreciación de lo que creyeron podía hacer por Cuba, el móvil fundamental de esa determinación.
Nuestra labor desde el gobierno, luchando contra los sectores mediacionistas, era ardua; pero más arduo aún era nuestro esfuerzo gigantesco para convertir el Golpe del 4 de septiembre en una revolución antingerencista y, sobre todo, determinar dónde llevar el antingerencismo.
Nuestro programa no podía detenerse simple y llanamente en el principio de la no intervención. Tenía que ir forzosamente hasta la raíz de nuestros males, el antimperialismo económico, el que hizo retroceder a muchos antingerencistas, dividiéndose nuestras filas.
Ante los decretos que, como enormes martillazos, iban rompiendo lentamente esa máquina gigantesca que ahoga al pueblo de Cuba, como a tantos otros de la América Latina, aparecían en escena para combatirnos todos sus servidores nativos y extranjeros, y su formidable clamor espurio nos restaba uno a uno nuestros colaboradores, que eligiendo las exclamaciones derrotistas «de este modo no nos reconocerán nunca los americanos», «estas medidas alejan el reconocimiento»; o las más terribles aún: «los americanos desembarcarán», «cerrarán sus puertas a nuestro azúcar», etc., nos abandonaban.
Yo tengo la satisfacción de haber llevado a la firma del Presidente Grau los decretos que atacaban más duro al imperialismo yanqui; los vi retroceder, porque acudían a mí —Carbó, Lucilo de la Peña, Batista y otros— para convencerme de la necesidad de disminuir el ataque, de variar nuestra conducta.
Pero esa labor, conjuntamente a la beligerancia reconocida al proletariado, no obstante la actuación aislada de algunos miembros del Ejército, era para nosotros toda la Revolución. Un estudio somero de la situación político-económica de Cuba, nos había llevado a la conclusión de que un movimiento que no fuese antimperialista en Cuba, no era revolución, pues sus intereses eran incompatibles.
Existía el peligro de perder el Poder, abandonados en el camino por los que parecían más identificados con nosotros, pero el Poder, imposibilitados de hacer la Revolución, no significaba nada para nosotros. Su único objetivo en nuestras manos era la de instrumento para hacer la revolución. Por eso no nos arredramos ante la posibilidad de perderlo.
Y aquí quiero que quede establecido de un modo claro, que Grau no abandonó inesperadamente su cargo, por su propia voluntad; previas juntas de Jefes de Distritos Militares en Columbia, sucesivas entrevistas, habían decidido el golpe a la Revolución. Grau cayó impulsado por los místicos del reconocimiento, con Batista a la cabeza, que habían retrocedido aterrados ante la verdadera revolución que por primera vez veían en todas sus luces. Fracasamos porque una revolución sólo puede llevarse adelante cuando está mantenida por un grupo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios y no por la doctrina de «todos para destruir».
Si Carbó lee estas líneas comprenderá por qué estamos separados, y sabrá que, a pesar del abismo infranqueable, también le devuelvo un saludo cordial.
A pesar del quebranto, el gesto del Gobierno de Grau no ha sido estéril. Esa actitud fortaleció al espíritu de las clases y alistados del Ejército y la Marina, que vieron en este movimiento una consagración gloriosa de su grito de rebeldía del 4 de septiembre, espíritu cuyo clamor no puede ser rectilíneo; mostró un mundo de posibilidades al pueblo de Cuba, que ya había bebido con ansia los escritos de nuestros intelectuales, que le mostraban la senda de la revolución verdadera. Esa posición erguida mostró a los revolucionarios el camino. Esa fase de nuestra Historia es la génesis de la revolución que se prepara, que no constituirá un movimiento político con más o menos disparos de cañón, sino una profunda transformación de nuestra estructura económico-político-social. Y sépalo el señor Carbó, espero confiado el momento oportuno para nuestra liberación absoluta: que es la que responde al clamor de las masas que todo lo sufren, que todo lo padecen.
El ejército persigue a los grupos de alzados en la Provincia de Oriente
Un grupo asaltó el cuartel de San Luis, matando a dos soldados y al Jefe de Policía, llevándose armas y caballos. Fueron perseguidos, causándoles 4 bajas. Otra sustracción de armas.
En las primeras horas de la noche de ayer, se facilitó en Palacio a los repórters de los diarios habaneros y a los representantes de la prensa extranjera, la siguiente nota explicativa de lo ocurrido en la mañana anterior, en San Luis y en Victoria de las Tunas, Oriente:
«Al amanecer de hoy, mientras los soldados, ocupados en las caballerizas en la limpieza de los caballos, se hallaban sin sus armas, el pequeño cuartel de la Guardia Rural de San Luis, Oriente, fue sorprendido por un grupo de unos cuarenta hombres armados, quienes dieron muerte a dos soldados y se apoderaron de varios caballos y de algunas armas.
Noticioso del hecho, el teniente Rodríguez, de Palma Soriano, al frente de algunos números, salió en el acto para San Luis, obligando a los asaltantes a abandonar el pueblo, no sin antes hacerles dos muertos. Los fugitivos, en su huida, dieron muerte al Jefe de la Policía Municipal de San Luis, que tenían prisionero.
El capitán Larrubia, con algunas fuerzas de Santiago de Cuba, salió inmediatamente a batir la partida; la cual se fraccionó en tres grupos para eludir mejor la persecución de la fuerza pública. El grupo mayor, de unos veinte hombres, que se dirigió rumbo a Majaguabo, fue alcanzado y batido por un pelotón de la Guardia Rural al mando del sargento Morejón, que lo dispersó; le mató cuatro hombres, le hizo un prisionero herido, le quitó los caballos de que se habían apoderado en San Luis y varias armas.
Los dispersos están estrechamente perseguidos por las fuerzas de la Guardia Rural, que se han dividido en grupos de dos o tres hombres para hacer más eficaz la búsqueda de los que huyen.
En Victoria de las Tunas un pequeño grupo de hombres forzó anoche la puerta del Juzgado Municipal, y llevó varias armas viejas, revólveres y machetes, que estaban en depósito como piezas de convicción. El capitán Somarrán, con noticias de que el citado grupo se hallaba en una finca a una legua de la ciudad, se trasladó con toda rapidez a dicho lugar con cuatro soldados, sorprendiendo a los allí reunidos, matándoles un hombre, quitándoles las armas y dispersándolos. Parejas de la Guardia Rural persiguen sin descanso a los que lograron escapar.
En el resto de la República reina absoluta tranquilidad.
Las comunicaciones telegráficas y telefónicas con San Luis quedaron restablecidas después de una corta interrupción».
(Diario de la Marina, Domingo, 30 de abril de 1933).
Joven Cuba
El sentido del programa
Un programa de acción es —o debe ser— enunciado de posibilidades que irradian de la realidad, proyección sobre el futuro de fuerzas actuales, hipótesis de un proceso vital. Por eso, supone análisis tanto como significa síntesis. De aquí que para ayudar a comprender una exposición tendencial, sea oportuno referir —siquiera en esquema— las consideraciones fundamentales que presidieron su formulación.
Ahora bien; si la acción se encamina a procurar una nueva estructuración nacional, la referencia se reduce —se extiende— a la interpretación de conjunto de las circunstancias que nutren el presente sociopolítico de un lado, y a la indicación del grado de transformación perseguido con las medidas programáticas, de otro. El juicio estará ayudado entonces adecuadamente para aquilatar la eficiencia del programa.
Los supuestos
Cuba reúne los elementos indispensables para integrar una nación, pero no es aún NACIÓN. Ciertamente, las realidades geográficas le dan unidad física; la ausencia de impedimentos formales a las relaciones espontáneas e indistintas entre sus habitantes deriva en unidad demótica; la uniforme regulación ordenancista le produce unidad policial. Desde la «colonización», Cuba posee unidad en sus tradiciones, y el destino sustancialmente común vivido por todas sus regiones afirma su unidad histórica. Y tales unidades han sido intensas, suficientemente para determinar cierta analogía psicológica en la población que —no obstante su heterogénea oriundez— permite hablar de un «carácter cubano».
Y sin embargo, Cuba no es Nación aún, porque carece de aquella unidad funcional en su economía, necesaria para presentarse como un todo capaz de bastarse a sí misma. En una palabra, Cuba permanece en estado colonial. Supeditada al capital extranjero, la estructura económica cubana es un aparato que no sirve a necesidades colectivas de dentro, sino a rendimientos calculados por y para los de fuera.
Pues, la coordinación de las fuerzas productivas cubanas se ofrece como la primera trinchera a conquistar, desde que en el espíritu colectivo surge intenso y preciso el apetito de gozar autonomía nacional, y el ambiente físico-social brinda los materiales adecuados para elaborar el andamiaje económico que ha de sustentar aquella autonomía. Pero la curva del ritmo mundial indica que la coordinación no es factible con vistas a la permanencia, si no se da graduación actual a los factores de la producción, y —por tanto— si no se asigna al trabajo el prevalente significado que la moderna economía le atribuye. De ahí la idea polar de nuestra orientación: para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo. Mientras, Cuba estará abierta a la voracidad del imperialismo financiero.
Ahora, que la dura cuestión desprendida inmediatamente del postulado es esta: ¿Cómo se obtiene la integral estructuración socialista del Estado? ¿Es posible pasar del «coloniaje» al nuevo molde con la rapidez con que opera una mutación en el teatro? La sinceridad obliga a declarar que el cambio no es fácil; en ningún caso, podría ser repentino. Porque las transformaciones de los pueblos están limitadas por realidades histórico-económicas de una parte, y realidades espirituales de otra; las transformaciones sociales requieren posibilidades de conciencia —subjetivas—, tanto como posibilidades ambientales —objetivas—. Mientras el único juez de los valores de la vida sea el intelecto humano, de nada valdrá que las circunstancias de ambiente propicien una trasmutación, si el espíritu social por su impreparación cultural es incapaz de comprender y desea el cambio; y, del mismo modo la idea reformadora significará mera utopía individual o hipnosis colectiva, si la falta de medios materiales imposibilita su realización, puesto que la eficacia activa del pensamiento necesita instrumental a propósito para revelarse.
Ningún argumento derivará de esto el derechismo contra nuestra tesis. Tenemos en cuenta la doble categoría de los factores condicionales del progreso, y no demandamos ni esperamos de la realidad más que lo que ella encierra ya de maduro en su centro. El Estado socialista no es una construcción caprichosamente imaginada; es una deducción racional basada en las leyes de la dinámica social. A él se llegará a través de los ciclos más o menos breves en que se descompone el proceso historial.
Tampoco nos afectarán las críticas del extremismo fundada en la insuficiencia del Programa. Al Estado socialista nos acercaremos por sucesivas etapas preparatorias. Fijada la gran meta a la que dirigimos la marcha, nuestro programa debe interpretarse como el trazado de la primera etapa. Pensado con reflexión, calculado con método, no quita ello para que se acojan las modificaciones que el replanteo exige. Perseguimos el acierto histórico, no el forzamiento antihistórico.
Los objetivos
La fase prenacional está tocando a su fin. El corto —pero intenso— esfuerzo desplegado del 4 de septiembre (1933) al 15 de enero (1934), es la más elocuente prueba de que la época nueva llama a la puerta. Lo que va a ocurrir es inevitable. En el alma colectiva, la representación de la autodeterminación de Cuba se ha formado, atrayendo y absorbiendo enormes cantidades de energía psíquica con propensión a la «descarga» realizadora; en tanto, los adelantos demográficos y técnicos experimentados por el país ponen al alcance de la mano medios apropiados para una lograda realización. Sólo el revestimiento externo de intereses extranjerizos cohibe ya el libre juego de la nacionalidad cubana que —como el cisne al instante de nacer— no necesita otra audacia que moverse para ver rodar hecho pedazos el cascarón opresor.
Pues no hay obstáculos exteriores al desenvolvimiento de Cuba-Nación, fuera del financierismo internacional. Más, es tan poderoso su influjo y tan nociva su acción, que habrá de estarse siempre alerta para prevenir sus ataques. Es lo que quiere expresar esa «profesión de fe» antimperialista que encabeza el Programa.
Por lo demás, las medidas políticas persiguen, en lo exterior, obtener sin exagerados dispendios el respeto y la consideración igualitaria a que es acreedora toda entidad nacional por el hecho de ser copartícipe y colaboradora de la cultura y de la producción universal. Y en lo interior, intentan vincular la dirección del Estado en las fuerzas nacionales de la economía, de manera que la obra de gobierno se comprende como prolongación y complemento de la obra de producción.
De otra parte, es conforme a la naturaleza de las cosas que el ordenamiento de la vida con sentido social lleve consigo la derogación de todo el régimen civil levantado sobre principios individualistas, y la articulación de otro que refleje preocupaciones colectivas, siguiendo la línea marcada en las medidas jurídicas; si bien éstas serán conjugadas con las sociales, educacionales y sanitarias al objeto de sistematizar un todo armónico que procure al mayor número las ventajas y el bienestar que anteriormente eran —son hoy— exclusivo patrimonio de unos pocos. A la libertad de los más no se arriba si no a expensas del libertinaje de los menos.
Y aunque no sea resolver definitiva y totalmente la «cuestión magna» de la época, es bastante alejarse del coloniaje económico consolidar una estructura que permita: servir primordialmente las exigencias vitales de los productores; subordinar el sistema inmobiliario a conveniencias nacionales, facilitando la implantación futura de formas socializadas; combatir y extirpar las monstruosas superfetaciones del capitalismo tanto en la industria y el comercio, como en el crédito, y estimular y propalar fórmulas contrapuestas de alto significado colectivo; y, en fin, elevar el trabajo a rango preponderante en la energética nacional y desterrar el inicuo prejuicio que lo posterga a la máquina, cuyo desgaste preocupa al capitalista más que el agotamiento físico y la consunción de los trabajadores…
Si esos objetivos son alcanzables con las reformas propuestas en el Programa, será Cuba «el Estado de humana dignidad» en que noble y fácilmente se ascienda a modos superiores —ulteriores— de cultura.
Programa
Antimperialismo
«Se suscribe como esencial al credo antimperialista, a cuya luz se desenvolverá una política exterior e interior genuinamente cubana. Y puesto que la libertad de Cuba debe significar la independencia integral de su economía, la estructura nacional vendrá determinada por las fuerzas de la producción en cuyas manos se concentre la soberanía de manera que el poder político sea reflejo fiel del poder económico.
En su virtud, cualquiera que sea la forma que en definitiva adopte el Gobierno, se implantarán las siguientes reformas:
Reforma política
Política exterior
Se reafirmará la personalidad de Cuba, mediante:
- A / La sustitución de la actual diplomacia cortesana por una diplomacia de interés cultural.
- B / La reducción del servicio diplomático a cifras concordantes con nuestra capacidad económica.
- C / La ordenación del servicio consular sobre base técnico utilitaria.
- D / Denuncia de todo tratado o convenio interno que perjudique a la nación.
- E / Repudiación de toda deuda exterior ilegítima, y moratoria integral para la amortización del principal e intereses de las que se consideran legítimas.
- F / Convocación inmediata del «Parlamento de América», integrado por los representantes de las Asociaciones de productores, Sindicatos de empleados y trabajadores y Colegios de profesionales de todos los países de América.
Política interior
- A / Representación de las fuerzas productoras en el Gobierno, tanto nacional como municipal. El régimen municipal se reemplazará por Consejos locales, integrados por representantes de las tres grandes fuerzas sociales, o sean, la riqueza, la intelectualidad y el trabajo.
- B / Descentralización administrativa.
- C / El voto electoral será ejercitado por todo ciudadano mayor de 18 años. La mujer gozará de los mismos derechos electorales activos y pasivos que el hombre. La base para toda elección o cargos representativos descansará sobre el número de electores y no sobre el de habitantes. Se reconocerán todos los partidos de tendencias nuevas.
- D / Implantación de los postulados de la revolución a medida de su triunfo en las localidades, de acuerdo con las características de las mismas.
- E / Derogación inmediata de todas las leyes y todos los decretos, resoluciones y disposiciones que pugnen con los principios básicos de este programa.
- F / Promulgación inmediata de amnistía para todos los casos judiciales resueltos o pendientes, motivados por cuestiones político-sociales u obreras.
- G / Reorganización de las fuerzas militares y navales.
- H / Inventario jurado de lo que cada funcionario público posea, al comenzar el servicio a su cargo.
Reforma jurídica
La renovación de la estructura jurídica de Cuba se logrará mediante:
- A / Organización del poder judicial con funcionarios capaces de comprender y viabilizar la transformación cubana, e implantación del Jurado. Creación de tribunales de justicia penal revolucionaria para sancionar todos los actos delictuosos realizados al amparo del poder público. Las penas impuestas por los actuales Tribunales de sanciones se cumplirán inmediatamente, sin perjuicio de que los casos absueltos por éstos sean revisados ante los nuevos tribunales.
- B / Reforma de los sistemas procesales y penitenciarios; la legislación civil, en general, se modernizará dándole carácter social.
- C / Creación de tribunales de menores y de familia.
- D / Nacionalización de los registros concernientes a actos del estado civil de las personas, actualmente en poder de la Iglesia católica.
- E / Creación de los Jurados de inscripción y registros.
- F / Autorización a todo particular para comparecer en su propia defensa ante todo tribunal, sin necesidad de asistencia de abogado, procurador y mandatario. Se creará una Dirección de defensa pública que asegure al ciudadano sin recursos o de recursos insuficientes la asistencia legal, tanto en la fase de consulta, como en las de mediación, arbitraje y litigio.
Reforma social
En lo social se implantarán las siguientes medidas:
- A / Declaración de la igualdad civil, económica y política de la mujer.
- B / Creación de planteles para la educación y corrección de niños anormales y delincuentes.
- C / Abaratamiento sistemático de la vida.
- D / Abolición de los monopolios, comenzando por los de artículos de primera necesidad, y establecimiento de sanciones penales para los infractores.
- E / Reforma tributaria integral de tendencia social, haciendo que el peso del sistema impositivo recaiga sobre las clases acomodadas.
- F / Supresión de la herencia colateral. A falta de herederos consanguíneos ascendentes y descendentes, heredará el Estado, sin perjuicio del usufructo vitalicio del cónyuge viudo si lo hubiere. El Estado destinará los bienes heredados a asistencia social.
- G / Aplicación efectiva de sanciones contra los adulteradores de artículos comestibles y medicinales.
- H / Ampliación de los servicios de sanidad a los menesterosos y no pudientes.
- I / Reforma de la vivienda del trabajador y del guajiro.
- J / Investigación sobre los bienes del Clero; recuperación por el Estado de los que posea indebidamente y expropiación de los que fueron de interés público. Nacionalización de los cementerios y de los inmuebles afectos al culto.
- K / Divulgación de la cultura en las masas.
- L / Confiscación de todos los bienes adquiridos con motivo del desempeño de funciones públicas por medios ilícitos durante las administraciones pasadas e inhabilitación de todo hombre público maculado.
- M / Reglamentación restrictiva de la profesión clerical.
- N / Creación y organización inmediata del Instituto de reformas sociales y del agregado obrero y agrícola en el cuerpo diplomático.
Reforma económica, financiera y fiscal
Bajo el principio de que la propiedad no es un derecho absoluto, sino una función social, se imprimirá una orientación francamente nacional a la economía, y se aprovecharán todas las oportunidades que faciliten o permitan realizar la socialización de los medios de producción. A tal efecto se implantarán las siguientes medidas:
Tierra
- A / Reafirmación de la nacionalización del litoral de la República. No podrá restringirse ni limitarse el uso público de las costas, playas, bahías y puertos, sino por causa de la defensa nacional, policía o higiene. Las concesiones actualmente otorgadas o que se otorguen a particulares o empresas, serán nulas en cuanto limiten el uso público de dichos lugares, y las obras realizadas al amparo de aquellas se entenderán en todo caso, afectas a la servidumbre de paso, auxilio y salvamento de bañistas, pescadores, navegantes y otros usuarios circunstanciales.
- B / Municipalización de los bateyes y caminos o vías de acceso a los mismos.
- C / Nacionalización de las riquezas del subsuelo. Las concesiones otorgadas hasta el día se presentarán a revisión, bajo pena de caducidad, durante el término de un año. Ninguna concesión podrá otorgarse a perpetuidad y las actualmente otorgadas a perpetuidad o sin término, caducarán a los treinta años de la vigencia de la ley. Las empresas que las exploten deberán constituirse con arreglo a las leyes de Cuba y con renuncia a toda jurisdicción extranjera, y en ellas no podrán ser partícipes o tener intereses los Gobiernos o Estados extranjeros, bajo pena de caducidad. Las concesiones se extinguirán, además, por no iniciarse la explotación en forma dentro de los tres años siguientes al otorgamiento, por interrupción de los trabajos durante dos años. En todo caso, quedará sobreentendido el derecho del Estado a expropiación por utilidad social y a la administración oficial por razón de orden público o interés colectivo. Toda concesión atribuirá al Estado participación en los productos de la explotación. El Estado podrá declarar de «Reserva nacional» cualquier sustancia mineral o zona minera, cuya explotación no podrá concederse a particulares ni a empresas.
- D / Implantación de la Reforma agraria en los siguientes principios: caducidad de todo gravamen perpetuo impuesto sobre fincas rústicas al cumplirse los treinta años de su constitución. Regulación de los arrendamientos de fincas rústicas y del derecho del arrendatario a adquirir las tierras que trabaje. Prohibición de nuevas adquisiciones de tierras rústicas a todo poseedor del máximo que fije la ley. Prohibición de nuevas adquisiciones de tierras rústicas: a las sociedades anónimas y corporaciones extranjeras, a los particulares extranjeros no residentes en Cuba y a las empresas industriales en cuanto excedan de las necesarias para la instalación de sus edificios, fábricas, almacenes, depósitos y bateyes de trabajo. Prohibición de enajenar las tierras concedidas por el Estado conforme a las leyes agrarias. Expropiación de las tierras cultivables en poder de latifundistas, cuando las mantengan inexplotadas. Expropiación de las tierras cultivables que lleven dadas en arrendamiento más de veinte años. Expropiación de los latifundios cuando proceda declaración de interés público o necesidad social. Revisión de todos los expedientes de deslindes y demoliciones de las haciendas comuneras, iniciados con posterioridad al año 1902. Las leyes agrarias tendrán efecto retroactivo.
- E / Creación del «Instituto agrario» con jurisdicción para: reivindicar, adquirir y expropiar tierras para el Estado; concederlas para su explotación en las condiciones que la ley señale; aprobar la contratación que verse sobre fincas sujetas a las previsiones de las leyes agrarias; formar el Catastro nacional; y, en general, reglamentar la ejecución de las leyes agrarias y resolver fallar los conflictos que su ejecución suscite.
- F / Concesión de las tierras pertenecientes al Estado, al campesinado pobre y medio, ensayando las formas colectivas de explotación siempre que las condiciones lo permitan.
- G / Instalación de seis grandes «Granjas agrícolas», una en cada provincia, que sirvan a la vez, de centro de producción y reeducación de delincuentes. Para estas atenciones se usarán preferentemente las propiedades adquiridas en virtud de lo dispuesto en el párrafo «L» del epígrafe «Reforma social».
- H / Socialización de la producción de las fincas del Estado mediante un sistema de planificación.
- I / Creación de las cooperativas de agricultores y protección preferente a los mismos.
- J / Institución del crédito agrícola.
Industria
- A / Nacionalización o municipalización de los servicios públicos.
- B / Estimulación de la pequeña industria y fomento de otras nuevas.
- C / Intervención de las industrias básicas si las circunstancias llegaren a demandarlo.
- D / Protección a las industrias que den participación a los trabajadores en los beneficios o en la dirección.
- E / Declaración de ilicitud de funcionamiento de industrias que no aseguren la adecuada subsistencia de los trabajadores, bajo pena de confiscación. Y nacionalización de aquéllas cuyos proveedores aleguen imposibilidad de cumplimiento de las leyes que les conciernen.
- F / Creación de formas cooperativas de producción.
- G / Como regla general, se impedirá la concentración de la industria; cuando sea impuesta por razones de técnica económica, se socializará, y si no fuere posible se intervendrá por el Estado y reglamentará adecuadamente.
Comercio
- A / Creación de la Marina Mercante.
- B / Supresión de la importación por subpuestos y creación de cuatro grandes puertos francos, dos al norte y dos al sur de la República.
- C / Intervención y regulación de la importación y de la exportación por causas de interés general, cuando las circunstancias lo demanden.
- D / Declaración de libertad de comercio en los bateyes.
- E / Creación de economatos o cooperativas de consumo en los centros de industrias rurales, fiscalizados por la Secretaría del trabajo y por los sindicatos de trabajadores.
- F / Prohibición de exportación de toda materia prima cuando pueda ser transformada o elaborada en Cuba.
- G / Atención especial al comercio exterior, efectuando los convenios necesarios para el debido intercambio de los productos.
Trabajo
- A / Regulación de la inmigración.
- B / Elevación de la condición de vida del trabajador.
- C / Reconocimiento de los derechos del trabajo, y protección a sus organizaciones defensivas.
- D / Sindicalización forzosa de los empleados y trabajadores públicos y privados por ramas de la profesión o industrias, rigiéndose por las normas o reglamentos que ellos mismos se dicten, de acuerdo con la carta del trabajo, legislada por el Tratado de Versalles.
- E / Creación y organización inmediata del «Consejo nacional» y «Consejos municipales» del trabajo para solucionar, en armonía con la justicia social, los conflictos entre el capital y el trabajo.
- F / Redacción y promulgación del «Código del trabajo» que regulará, entre otras cosas, la estructuración sindical del trabajo, la jornada máxima diurna y nocturna, la jornada física, la jornada en labores nocivas a la salud, el jornal mínimo, el trabajo extraordinario, el trabajo de la mujer y del menor de edad, lo relativo a indemnizaciones por accidentes, vacaciones y descanso, condiciones de los lugares de vivienda y trabajo, el seguro social, las jubilaciones, pensiones y retiros, tanto de empleados como de trabajadores y, en general, todo cuanto tienda a asegurar condiciones humanas en el trabajo.
- G / Intervención de la Secretaría del trabajo para controlar el trabajo en las dependencias del Estado, la Provincia y el Municipio.
- H / Ninguna reforma social que interese a los empleados y trabajadores podrá implantarse sin consulta a sus sindicatos, a cuyo efecto se les fijará un plazo para emitirla.
Crédito y capital
- A / Creación de la Banca nacional bajo el control del Estado y promulgación de una legislación bancaria adecuada.
- B / Creación del Instituto hipotecario para defensa de la pequeña propiedad, principalmente rural, y para rescate, de las fincas e industrias de interés nacional sometidas a la acción absorbente del capital financiero.
- C / Creación de Bancos agrícolas refaccionarios y de préstamos en general.
- D / Estimulación de las formas mutualistas y cooperativas de crédito.
- E / Creación del sistema monetario sobre base nacional y desenvolvimiento y aplicación de los principios de la Ley Arteaga.
- F / Regulación de las emigraciones y exportación de capitales, y provisiones para retener y acrecer las reservas oro.
- G / Regulación del interés y legislación contra la usura.
- H / Absorción con impuestos de los rendimientos desmedidos y del crecimiento exagerado del capital.
Tributación
- A / Revisión integral del actual sistema tributario siguiendo la directriz señalada en el párrafo «E» del epígrafe «Reforma social».
- B / Implantación generalizada del impuesto progresivo sobre las rentas.
- C / Impuesto especial de escala progresiva sobre bienes rústicos inexplotados.
- D / Impuesto especial de escala progresiva sobre los solares yermos en poblaciones de más de veinticinco mil habitantes.
- E / Impuesto progresivo sobre el valor de las herencias, con límite máximo de 50%.
- F / Participación del Estado mediante impuesto progresivo en el incremento no ganado del valor de los bienes inmuebles (Plusvalía).
- G / Creación del departamento autónomo de recaudación de ventas públicas.
Reforma educacional
La escuela pública debe ser un instrumento en manos del Estado para formar hombres, por lo tanto, la enseñanza debe socializarse debiendo el Estado supervisar e intervenir la enseñanza privada, laica y religiosa, mientras no se implante integralmente la escuela única. Al acometer esta reforma se dictará las siguientes medidas:
- A / El presupuesto del Estado destinado a la educación bajo ningún concepto debe ser inferior al que dedique a ninguna otra atención.
- B / Intensificación de la lucha contra el analfabetismo, creando nuevas aulas diurnas y nocturnas.
- C / Manutención por el Estado del niño pobre durante el período de su instrucción.
- D / Reorganización de las Escuelas normales.
- E / Reorganización de la segunda enseñanza y aumentos de Institutos de acuerdo con las necesidades de la población.
- F / Estudio y resolución del problema de la Escuela rural.
- G / Estímulo a la creación de ciudades escolares, residencias estudiantiles y lugares de recreo en los centros principales de población.
- H / Depuración del magisterio.
- I / Reorganización del Consejo nacional de educación y de la Inspección escolar.
- J / Mejoramiento progresivo de las condiciones de vida de los trabajadores de la enseñanza; fijación de su sueldo en relación a su antigüedad; pagos simultáneos a todos los maestros de la nación; pago regular de jubilaciones y pensiones.
- K / Organización del seguro de vida y desempleo para los trabajadores de la enseñanza.
- L / El Estado pagará y distribuirá gratuitamente un número de matrículas universitarias no inferior a la cuarta parte de la matrícula general de la Universidad entre los hijos de trabajadores y guajiros pobres que seleccionen los sindicatos respectivos. Las matrículas gratuitas autorizarán preferentemente estudios de ingeniería, agronomía y otros similares. Las viviendas y los transportes de los estudiantes pobres serán proporcionados por el Estado.
- M / Se facilitará la cultura universitaria a la población trabajadora y se instituirán becas para perfeccionamiento y ampliación de conocimientos técnicos, industriales, comerciales y agrícolas y, en general, profesionales, incluso el periodismo.
Reforma sanitaria
La nueva estructuración de la sanidad pública se alcanzará mediante:
- A / Consejo nacional de sanidad de técnicos en cuestiones de Salud pública, para controlar la legislación sanitaria del país.
- B / Junta técnica-revisionista para fiscalizar la actuación del departamento y el cumplimiento de las leyes sanitarias.
- C / Secretaría de sanidad organizada en tres direcciones. Higiene pública que absorberá las funciones de la actual Dirección de sanidad. Salud pública que tendrá el control de lo relacionado con las enfermedades epidémicas y endémicas y otras de alta mortalidad, higiene sexual, eugenesia, etc. Asistencia pública que tendrá el control de las organizaciones de carácter médico-sanitario, de las mutualidades sanitarias y de las profesiones respectivas.
- D / Reforma de la legislación sanitaria.
- E / Creación de la carrera sanitaria y regulación de las profesiones de ese carácter.
- F / Legislación sobre mutualidades sanitarias, sobre farmacias, sobre alimentación, drogas y productos biológicos.
- G / Legislación sexual.
- H / Mejoramiento de hospitales públicos, reformatorios y asilos.
- I / Intensificación de la lucha sanitaria contra las enfermedades de mayor mortalidad en Cuba: fiebre tifoidea, tuberculosis, avariosis, etc.
- J / Organización científica de los servicios sanitarios de higiene social de la Secretaría del Trabajo.
Comité Central «JOVEN CUBA»
Fuente
Guiteras, Antonio. «Septembrismo» y «Joven Cuba». Pensamiento Crítico (La Habana), no. 16 (mayo de 1968): 202–220. https://www.filosofia.org/.
Directorio Estudiantil Universitario. (N. de R.). ↩︎